Qué es el convenio de doble imposición España-Portugal
El convenio de doble imposición entre España y Portugal se firmó el 26 de octubre de 1993 y está en vigor desde 1995. Sigue el modelo de la OCDE y reparte la potestad tributaria sobre las rentas de residentes de ambos países: decide qué Estado puede gravar cada tipo de ingreso y fija topes máximos a las retenciones en origen.
En la práctica, el convenio beneficia sobre todo a pymes y autónomos que cruzan la frontera: si tu sociedad paga el IRC del 21% en Portugal y tú eres residente en España, no volverás a tributar por esos mismos beneficios siempre que cumplas los requisitos del acuerdo.
Dividendos, intereses y cánones: topes de retención
Uno de los efectos más concretos del convenio de doble imposición España-Portugal es limitar la retención en origen que puede aplicarte el país de la fuente. Sin convenio, estos pagos podrían soportar retenciones domésticas mucho más altas.
- Dividendos: 10% si la sociedad receptora tiene al menos el 25% del capital; 15% en el resto de casos.
- Intereses: retención máxima del 15%.
- Cánones (royalties): retención máxima del 5%.
Plusvalías y rentas inmobiliarias
Las ganancias por la venta de inmuebles tributan, como regla general, en el país donde está situado el bien. Si vendes una propiedad en Portugal, pagarás allí; España te eximirá o te dará crédito por ese impuesto según el método aplicable.
Las plusvalías por la venta de participaciones siguen criterios propios: si la sociedad tiene activos principalmente inmobiliarios, puede tributar donde está el inmueble. Para el resto de transmisiones, la regla general es que solo grava el país de residencia del vendedor.
Cómo se elimina la doble tributación
El convenio de doble imposición España-Portugal establece dos métodos distintos según el país de residencia. España aplica, con carácter general, el método de exención: las rentas que pueden gravarse en Portugal no vuelven a tributar en España, aunque se tienen en cuenta para calcular el tipo progresivo (exención con progresividad).
Portugal, en cambio, aplica el método de imputación o crédito fiscal: el impuesto pagado en España se descuenta del impuesto portugués sobre esa misma renta, hasta el límite de la cuota portuguesa. Por eso el resultado práctico depende de dónde seas residente y de dónde se genera el ingreso.
El certificado de residencia fiscal, trámite imprescindible
Para aplicar los tipos reducidos del convenio no basta con invocarlo: necesitas acreditar ante la autoridad tributaria del otro país que eres residente fiscal en España o en Portugal. El certificado de residencia fiscal lo emite la Agencia Tributaria española o la Autoridade Tributária portuguesa y es el documento que te permite beneficiarte de las retenciones limitadas.
Sin este certificado, la entidad que paga el dividendo, el interés o el canon te aplicará la retención doméstica completa. Por eso conviene tramitarlo antes de repartir beneficios o de cobrar intereses entre sociedades de ambos países.
Cuándo te conviene planificar la fiscalidad hispano-portuguesa
Si vas a abrir empresa en Portugal (una LDA Unipessoal, por ejemplo) y mantienes tu residencia fiscal en España, el convenio de doble imposición España-Portugal define tu carga fiscal real: el IRC del 21% en Portugal más, al repartir dividendos, la retención limitada del 10% o 15% según tu participación.
Planificar la estructura antes de operar —tipo de sociedad, reparto de dividendos, préstamos entre entidades del grupo o compra de inmuebles— es lo que marca la diferencia entre pagar lo justo o pagar de más. En Filnet te ayudamos a elegir la fórmula correcta y a tramitar el certificado de residencia fiscal desde el primer día.
¿Listo para dar el salto?
Te asignamos un asesor local que habla español y te acompaña en todo el proceso.
Empezar ahora
