Cuánto es el salario mínimo en Portugal en 2026
El salario mínimo nacional (SMN) de Portugal continental es de 920€ brutos al mes en 2026, frente a los 870€ de 2025. La subida, de 50€, equivale a un aumento del 5,7%.
En Portugal el salario se paga en 14 mensualidades: las doce del año más la paga extra de Navidad y la de vacaciones. El mínimo anual queda en 12.880€ brutos.
Madeira y Azores aplican valores regionales ligeramente superiores, fijados por sus propios gobiernos. Para una empresa en Lisboa u Oporto, el suelo es el del continente: 920€.
Lo que le cuesta a tu empresa un empleado con el salario mínimo
El bruto no es lo que pagas. Sobre el salario mínimo se añade la Seguridad Social portuguesa: 23,75% a cargo de la empresa y 11% a cargo del trabajador, un total del 34,75%.
Con 920€ brutos, la empresa aporta unos 218€ de cotización cada mes. El coste real por empleado ronda los 1.140€ mensuales, antes del seguro de accidentes de trabajo, que en Portugal es obligatorio.
A quién aplica el salario mínimo
El SMN aplica a cualquier trabajador por cuenta ajena a jornada completa, incluidos los extranjeros con contrato en Portugal. Si el contrato es a tiempo parcial, el mínimo se calcula en proporción a las horas trabajadas.
Las prácticas profesionales tienen su propio régimen y suelen situarse por debajo del SMN. Si vas a incorporar becarios, revisa el convenio antes de fijar la retribución.
Qué se lleva el trabajador en neto
El trabajador no recibe los 920€ íntegros: se le descuenta el 11% de Seguridad Social. La retención de IRS a este nivel es muy baja o nula, porque el salario mínimo queda cerca del umbral de exención.
Para la empresa, el gasto es deducible en el IRC: salario y cotizaciones reducen la base imponible que tributa al 21%.
Salario mínimo y convenio colectivo
Además del SMN, cada sector puede tener un convenio colectivo (CCT) que fije mínimos por encima de los 920€. Comprueba si tu actividad tiene convenio aplicable, porque ese será tu suelo real de nómina.
Los convenios también regulan extras como el subsidio de comida o los complementos por turnos, que encarecen el coste laboral efectivo aunque el bruto no se mueva.
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