Quién paga y qué se hereda
Están obligados los herederos de una persona con residencia fiscal en Cataluña en el momento del fallecimiento, y los que heredan inmuebles situados en Cataluña aunque el causante residiera en otro territorio. Se declara lo heredado: dinero, inmuebles y participaciones, y las deudas del fallecido restan de la base.
La declaración se presenta en la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC). Los herederos responden con el patrimonio heredado, no con su patrimonio personal.
Plazos de declaración
El plazo ordinario es de seis meses desde el fallecimiento. Se puede pedir una prórroga de otros seis, pero los intereses corren desde que termina el primer plazo, así que la prórroga no es gratis.
La vía es telemática a través de la ATC. Presentar fuera de plazo arrastra recargos que crecen con el retraso; si la herencia tiene deudas, conviene cuadrar las cifras antes de aceptarla.
Reducciones por parentesco
Antes de calcular la cuota, la base imponible se reduce según el grupo de parentesco del heredero:
- Grupo I, hijos menores de 21 años: 100.000 euros más 12.000 por cada año que le falte para cumplir 21
- Grupo II, hijos de 21 o más, ascendientes, cónyuge y pareja estable: 15.000 euros
- Grupos III y IV, hermanos, tíos, sobrinos y personas sin parentesco: sin reducción de base
Bonificaciones: el 99% que lo cambia todo
Sobre la cuota resultante, Cataluña aplica bonificaciones generosas. El cónyuge y la pareja estable tienen un 99% de bonificación, con independencia de lo recibido. Los grupos I y II también bonifican el 99% hasta 100.000 euros de base imponible, y esa bonificación va disminuyendo de forma progresiva por encima de esa cifra.
El efecto práctico: heredar de padres o del cónyuge en Cataluña suele pagar una cuota mínima. Heredar de un hermano o de un tercero no tiene bonificación, y ahí la cuota resulta significativa.
Empresa familiar y vivienda habitual
Las participaciones en una empresa familiar tienen una reducción del 95% del valor, con requisitos: el causante debe haber mantenido la participación durante un periodo mínimo y los herederos deben conservarla durante un plazo. Lo mismo aplica a la vivienda habitual heredada, con condiciones de uso.
Estas reducciones hacen interesante planificar la sucesión de un negocio: sin estructura, un heredero puede acabar vendiendo participaciones para pagar el impuesto.
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