Qué hace un abogado de inmigración
Analiza la vía legal que encaja con el perfil y la oferta (autorización por cuenta ajena, tarjeta azul, nómada digital, traslado intragrupo), prepara el expediente con toda la documentación, hace el seguimiento ante la administración y presenta recursos si la respuesta es negativa.
Su valor está en los casos con aristas: denegaciones, antecedentes, cambios de estatus, familiares, plazos justos. En un expediente estándar su trabajo se parece mucho al de una asesoría laboral especializada, y ahí la diferencia de coste no siempre se justifica.
Cuándo tu empresa sí lo necesita
La primera contratación de un no comunitario es el caso típico: tu SL no tiene procedimiento interno, no sabe qué documento exige el consulado y no puede permitirse un fallo que deje al trabajador varado. Un abogado monta el expediente, marca los plazos y despeja dudas.
También en situaciones delicadas: una denegación previa que hay que recurrir, un trabajador con un historial irregular que hay que regularizar, o una oferta con condiciones atípicas de sector, jornada o retribución. Ahí el error no se arregla repitiendo la solicitud.
Cuándo puedes prescindir de él
Contratar a un ciudadano de la UE, Islandia, Liechtenstein, Noruega o Suiza no requiere ningún permiso: solo el registro de ciudadano de la UE si la estancia supera tres meses. Ahí un abogado de inmigración sobra.
Para perfiles estándar con tarjeta azul o autorización por cuenta ajena, una asesoría especializada en internacionalización tramita el expediente sin abogado. La diferencia es de fondo: el abogado se justifica cuando hay riesgo de litigio o recurso, no en el flujo normal de contratación.
Lo que cuesta equivocarse
Contratar a un trabajador sin autorización es una infracción grave de la Ley de Extranjería, con multas de 501 a 10.000€ para la empresa, además de las deudas de Seguridad Social y el riesgo de expulsión para el trabajador. La sanción se aplica aunque la contratación fuera de buena fe.
En el lado del tiempo, una autorización inicial se resuelve en un máximo de tres meses, con silencio positivo si no hay respuesta. Un expediente incompleto o mal presentado reinicia el proceso y puede convertir tres meses en ocho.
Si tu filial está en otro país, la ley es la de allí
Un abogado español no sirve para contratar en la filial alemana, portuguesa o francesa: cada país tiene su propio régimen de extranjería, con sus organismos y sus plazos. Alemania tramita ante la Ausländerbehörde, Portugal ante la AIMA, Francia con la OFII de por medio.
Para contratar talento no comunitario en una filial, lo eficiente es una asesoría local en el país de destino o un despacho internacional con red propia. El marco general de la UE, como la tarjeta azul, ayuda, pero la ejecución siempre es nacional.


