La Sécurité sociale y la carte Vitale
El régimen general cubre la mayor parte del coste de las consultas: un 70% de una visita al médico, con el resto a cargo del paciente o de su mutuelle. Cuando contratas a un empleado, la empresa lo afilia automáticamente a través de la DPAE (la declaración previa de contratación), y la cobertura empieza desde el primer día de trabajo.
El trabajador recibe su número de seguridad social y, en unos dos o cuatro meses, la carte Vitale, la tarjeta que permite el reembolso automático. Mientras llega, el certificado de derechos descargable de ameli.fr sirve como justificante.
PUMA: cobertura para residentes sin empleo
La Protection Universelle Maladie garantiza cobertura a toda persona que reside en Francia de forma estable y regular, tenga o no trabajo. Un residente inactivo con título de residencia debe acreditar tres meses de residencia estable; los trabajadores están cubiertos desde el primer día, sin periodo de carencia.
Un detalle que suele pasar desapercibido: desde 2016 el cónyuge inactivo no tiene cobertura automática a través del trabajador. Debe abrir sus propios derechos con la PUMA, y si está inactivo, esperar sus tres meses.
La mutuelle: obligatoria en la empresa
Desde 2016, todo empleador debe ofrecer una mutuelle de empresa (seguro complementario) y pagar al menos el 50% de la prima del contrato más económico. El coste típico para el trabajador se mueve entre 15 y 40 euros al mes, y cubre el ticket modérateur, el forfait hospitalario y parte de óptica y dental según el contrato.
Para el empleado con rentas bajas existe la Complémentaire Santé Solidaire (CSS), la mutuelle pública gratuita o de pago reducido: gratis hasta 10.421 euros anuales de renta, y entre 8 y 30 euros al mes entre 10.422 y 14.069 euros.
Autónomos y micro-entrepreneurs
El autónomo en Francia se afilia a través de la URSSAF y cotiza por su cuenta: en el régimen micro-entrepreneur las cotizaciones globales son del 12,3% de la facturación para ventas y del 21,2% para servicios, y con ellas se financia la cobertura de enfermedad, entre otras ramas.
La mutuelle de empresa no existe para el autónomo que no tiene empleados: necesita una mutuelle individual, que cuesta entre 20 y 80 euros al mes según cobertura, o accede a la CSS si sus ingresos están por debajo del umbral.
Lo que suele fallar en la práctica
La afiliación a la CPAM es un proceso con trampas conocidas. Piden un acta de nacimiento integral, traducida por traductor jurado y apostillada: un extracto simple o una traducción no jurada retrasa el expediente semanas. El número provisional (NIA) caduca a los nueve meses si la identidad no se certifica, y una diferencia de una letra en el nombre puede bloquear el alta durante meses.
Y un aviso: la tarjeta sanitaria europea solo cubre estancias temporales, no la residencia. Si un empleado llega a Francia con su familia, conviene iniciar la afiliación desde el primer día y no esperar a tener contrato: la PUMA no exige empleo.


