Autónomo o sociedad: cuándo merece la pena cada uno
El autónomo tiene menos papeleo y menos coste de mantenimiento, pero tú respondes con tu patrimonio y tu tipo de IRPF puede ser alto. La sociedad protege tu responsabilidad y permite reinvertir beneficios, a cambio de contabilidad y fiscalidad mensual.
Si facturas poco o estás probando un mercado, el alta como independiente suele ser el camino más rápido. Cuando los ingresos crecen o vas a contratar, la sociedad empieza a compensar.
Portugal: los recibos verdes
El trabajador independiente portugués se da de alta con el NIF y abre actividad ante la Autoridade Tributária con el régimen de recibos verdes. La seguridad social ronda el 21,4% de los ingresos relevantes y el IRS es progresivo.
Es un sistema pensado para arrancar sin burocracia: puedes facturar el mismo día que te dan de alta si ya tienes el NIF.
Alemania: Freiberufler o Gewerbe
Aquí importa la naturaleza de tu trabajo. Las profesiones liberales se registran como Freiberufler y no pagan el impuesto municipal de actividades (Gewerbesteuer), solo IRPF. El resto se da de alta como Gewerbe ante la oficina municipal.
En ambos casos pides un número fiscal al Finanzamt antes de emitir facturas. Los umbrales de facturación y el IVA marcan cuándo pasas a la contabilidad regular.
Francia e Italia: micro-entrepreneur y Partita IVA
Francia tiene el micro-entrepreneur, un régimen simplificado con cotizaciones sociales proporcionales a lo facturado y topes de ingresos anuales. Si los superas, saltas al régimen general.
En Italia necesitas la Partita IVA. El régimen forfettario aplica un impuesto plano del 15% (5% los primeros años) más las cotizaciones al INPS, con un límite de facturación.
Andorra y Dubái
Andorra no es un destino de freelance ocasional: necesitas residencia, que exige presencia real y cotizar a la CASS. A cambio, el IRPF máximo es del 10%.
En Dubái el freelance permit de las free zones te permite facturar con 0% de IRPF y sin cotizaciones sociales obligatorias para expatriados. Piensa bien en tu residencia fiscal, porque es la que decide dónde tributas de verdad.
Impuestos y residencia fiscal: lo que no debes olvidar
Ser freelance en un país no te convierte en residente fiscal automáticamente. La regla general son 183 días de presencia, pero cada país añade sus criterios y los convenios de doble imposición resuelven los conflictos.
Si facturas desde varios países sin aclarar tu residencia, puedes acabar tributando dos veces. Conviene dejarlo resuelto antes de emitir la primera factura.
Ready to take the leap?
We assign you a local advisor who speaks English and walks you through the whole process.
Start now
